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La obra unipersonal propone un recorrido por la vida, las contradicciones, los amores y la sensibilidad de Vincent van Gogh. El actor y dramaturgo llegará a Mérida el próximo 24 de noviembre al Teatro Armando Manzanero.

Detrás de los trazos intensos, los girasoles y los cielos estrellados de Vincent van Gogh existió un hombre profundamente sensible, apasionado por la literatura, marcado por la incomprensión y empeñado en encontrar su propia identidad artística. Esa dimensión humana es la que Mario Iván Martínez busca revelar en Van Gogh, un girasol contra el mundo, una obra unipersonal que escribe y protagoniza bajo la dirección de Luly Rede.

Mario Iván Martínez en “Van Gogh, un girasol contra el mundo” (1)
Foto cortesía

En entrevista, el actor y dramaturgo mexicano compartió que su acercamiento al célebre pintor neerlandés comenzó en 2016, cuando fue invitado a prestar su voz al documental Van Gogh, pinceladas de un genio, producido por el Museo de Orsay de París y el Museo Van Gogh de Ámsterdam. Lo que inicialmente sería un prólogo escénico para acompañar la proyección terminó convirtiéndose en un proyecto artístico que le permitió explorar sus facetas como escritor, productor y actor.

La investigación lo llevó, en el verano de 2018, a recorrer Francia, Holanda e Inglaterra, visitando los lugares donde Van Gogh vivió y desarrolló buena parte de su proceso creativo. Su intención, explicó, fue alejarse del mito para acercarse al hombre: conocer sus virtudes, debilidades, obsesiones, afectos y, sobre todo, su inagotable inquietud poética.

“Quise llevar a escena una mirada muy personal, alejarme del mito y acercarme al hombre con toda su dimensión”, expresó.

Mario Iván Martínez en “Van Gogh, un girasol contra el mundo” (5)
Foto cortesía

Uno de los aspectos que más le interesó descubrir fue la riqueza intelectual de Van Gogh, quien además de pintor era un lector apasionado. Su correspondencia con su hermano Theo, sostenida durante aproximadamente 15 años, revela a un hombre de amplia cultura, conocedor de la Biblia y lector de Shakespeare, Dickens y grandes escritores franceses.

La relación entre ambos hermanos constituye uno de los pilares emocionales de la puesta en escena. Theo fue mucho más que un familiar: representó un apoyo constante en la vida de Vincent, tanto en los momentos de mayor vulnerabilidad como en su búsqueda por consolidarse como artista.

Martínez también recupera episodios menos conocidos, como la etapa en que Van Gogh intentó convertirse en pastor religioso, su relación amorosa con Clasina María Hoornik, conocida como Sien, una mujer que vivía en condiciones difíciles, y con quien el pintor compartió una etapa de su vida así como los conflictos personales y sociales que marcaron sus últimos años, particularmente durante su estancia en Arlés, donde ocurrió el célebre episodio de la mutilación de su oreja.

Mario Iván Martínez en “Van Gogh, un girasol contra el mundo” (7)
Foto cortesía

Para el actor, interpretar a Van Gogh representa un desafío especial, pues en esta propuesta no solamente encarna al pintor, sino también a Theo y a los distintos personajes que formaron parte de su historia. En ausencia de otros actores, su cuerpo, su voz y sus recursos interpretativos dan vida a todo un universo de personajes, con el respaldo de la dirección escénica.

Más allá de recrear los episodios conocidos de su biografía, la obra busca mostrar a un creador que perseveró incluso cuando su talento no encontraba reconocimiento. Una de las frases que mejor sintetiza esa convicción es la que Van Gogh escribió a su hermano: “Tal vez esté pintando para gente que todavía no nace”.

Mario Iván Martínez en “Van Gogh, un girasol contra el mundo” (10)
Foto cortesía

Esa visión también se refleja en otra de sus reflexiones, que Mario Iván Martínez retoma como una invitación para quienes persiguen sus propios sueños:

“Los pescadores saben que el mar es peligroso, la tormenta terrible, pero eso no les impide hacerse a la mar”.

El actor considera que el legado de Van Gogh va más allá de sus pinturas, pues su historia demuestra que la creación artística exige valentía, perseverancia y la capacidad de continuar a pesar de las críticas y la incomprensión.

Entre las obras que más conmueven a Martínez destaca Almendros en flor, pintura que Van Gogh realizó al enterarse del nacimiento de su sobrino Vincent Willem. Para él, esta pieza representa un auténtico canto a la vida y una metáfora de la familia.

La historia detrás del cuadro lo marcó particularmente: el pintor no tenía grandes recursos materiales para ofrecerle a su sobrino, por lo que decidió regalarle una pintura. Años después, aquella obra permanecería en la habitación del pequeño Vincent durante toda su vida.

“Es una caricia del alma para mí en esa pintura”, compartió Martínez, al recordar que durante su visita al hospital de Saint-Rémy-de-Provence pudo conocer el almendro que inspiró aquella creación.

Con Van Gogh, un girasol contra el mundo, Mario Iván Martínez invita al público a descubrir una personalidad completa, contradictoria y de sensibilidad extraordinaria; un hombre que quizá no conoció en vida la dimensión del reconocimiento que alcanzaría su obra, pero cuya capacidad de crear terminó inspirando a generaciones enteras.

El público yucateco tendrá la oportunidad de disfrutar de esta propuesta escénica el próximo martes 24 de noviembre, a las 20:00 horas, en el Teatro Armando Manzanero.

La obra cuenta con la dirección de Luly Rede, mientras que Mario Iván Martínez asume la escritura y la interpretación de este encuentro teatral con uno de los artistas más fascinantes de la historia.

Los boletos ya se encuentran disponibles para quienes deseen acercarse, desde el teatro, a la vida y al universo creativo de Vincent van Gogh.

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