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«Qué cosa tan extraña es el hombre que vive esperando morir, desgastando su salud para ganar dinero y después gastar su dinero para ganar salud».

Sí, mi abuelo solía decir eso; quizá su padre se lo dijo o probablemente lo leyó en algún libro. Pero esta frase comenzó a taladrarme en la cabeza cuando entré a la crisis de los veintitantos.

¿Qué es realmente la felicidad?

Uno de los propósitos principales del ser humano es “ser feliz”. Pero ¿Qué es la felicidad? Es un tema nada nuevo, ya que ha sido abordado por filósofos como Aristóteles, quien consideraba que ésta es el bien supremo. Pero para Nietzsche, es solo una mentira impuesta por otros. Podríamos seguir definiéndola desde diferentes puntos de vista filosóficos pero, al final, todo queda en palabras.

Pensando un poco en las cosas que nos causan felicidad, nos damos cuenta que esta es similar a una droga que nos hace efecto, luego se pasa, regresa y se vuelve a ir. Y nos damos cuenta que la felicidad es algo que corrompe al alma cuando se basa en cosas materiales o superficiales que alimentan nuestro ego.

Con esto quiero decir que cuando algo bueno nos pasa —como recibir una buena noticia, sentirse correspondido en el amor o poseer aquello que anhelamos— se eleva nuestro estado de ánimo, pero esa mezcla de alegría, satisfacción y tranquilidad, de un momento a otro, puede cambiar y resultar en todo lo contrario.

La trampa de la distracción

Una persona infeliz está fuera de estas sensaciones mencionadas porque vive distraída, sufriendo por aquello que anhela pero no tiene; y por tal motivo no es capaz de valorar y apreciar las cosas que ya posee. El simple hecho de estar distraído observando aquello fuera de alcance, hace que se caiga en la desesperación y la frustración.

Por el contrario, una persona feliz valora y aprecia lo que tiene. Es capaz de vivir conforme con la vida, no como la gente de hoy que está harta de todo y llena de nada.

El arte de valorar lo efímero

Aquel que sabe valorar, es agradecido con la vida. Disfruta al máximo las «pequeñas grandes cosas» que, si bien también son temporales, son buenas mientras están.

Es por ello, estimado lector, que te exhorto a que:

  • Aprendas a vivir desde tu interior, para que compartas tu esencia con los demás.
  • No te llenes con las cosas vanas del exterior, ya que estas solo hacen que te sientas vacío al perder el norte de quién eres.

Conclusión: La esencia de tu ser

Aprende a estar contigo, amarte, valorarte, a no instalarte porque en esta vida estás de paso. Interioriza para encontrar la esencia de tu ser, y es justo ahí donde encontrarás esa felicidad que, siendo inmaterial, te acompañará el resto de tu vida.

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