La madrugada del 24 de septiembre de 2025, la llegada del presidente Daniel Noboa a Otavalo causó un gran malestar entre la comunidad. A la 01:30, transmisiones en vivo en Facebook alertaban de la presencia del mandatario, generando alarma.
El motivo de la tensión fue el amplio despliegue de seguridad: una caravana de aproximadamente diez vehículos, incluyendo tanquetas, patrulleros, camionetas 4×4 y hasta un helicóptero. Los residentes se asustaron al escuchar detonaciones de bombas y disparos. Gritos de “ayuda, nos quieren matar” se oían en las redes sociales.
Tras unos minutos de incertidumbre, se vio a Noboa descender de un vehículo blindado. Vestido con una chaqueta de camuflaje similar a la de los militares, saludó a los uniformados que lo esperaban y entró rápidamente a un lugar seguro.
La llegada de Noboa a Otavalo se debía a una razón específica. Dos días antes, la Unidad de Vigilancia Policial (UPC) de la zona había sufrido destrozos, dejando 20 personas detenidas, dos policías heridos y vehículos incinerados, por lo que quería advertirles que estos actos vandálicos no se iban a permitir.
Los indígenas denunciaron que, durante el operativo, militares ingresaron a algunas casas con la intención de detener a quienes participaban en el paro indefinido convocado por la Conaie.
La tensión continuó por la mañana, con policías y militares tomando las calles aledañas al parque central y al coliseo de la Unidad Educativa Jacinto Collahuazo. El descontento de la comunidad era evidente. «Lárguense, ¿qué hacen aquí, vagos?, así que vinieran cuando hay delincuencia», gritó una mujer a los militares. Otro grupo de personas coreaba «fuera Noboa, fuera», lo que molestó visiblemente al presidente.
Durante su visita, Noboa entregó créditos y bonos a través de BanEcuador, al igual que días anteriores lo hizo en Chimborazo y Cotopaxi. En su discurso, visiblemente irritado, afirmó que solo unos pocos se oponen a los cambios que el país necesita, refiriéndose a la eliminación del subsidio al diésel. Antes de retirarse en helicóptero, lanzó una advertencia: “Esto no es protesta social, eso no es protesta indígena, eso es terrorismo y no vamos a permitirlo”.A su salida los abucheos de las personas que se encontraban en la parte externa no cesaron.
Liliana Mugliza