Lo que yo creo, es lo que creo en la realidad.
Si creo que algo será difícil, así es como lo voy a experimentar en el mundo físico. Y si creo que será fácil, así también lo experimentaré.
La realidad, el mundo físico, es un reflejo de mis pensamientos… pero más aún, es un reflejo de mis emociones.
Porque podemos imaginar muchas cosas, pero no todas se manifiestan.
Entonces, ¿qué es lo que determina que algo se manifieste o no?
La clave está en si creo que es posible o no.
Cuando realmente creo en algo, se genera una sensación dentro de mí: una certeza en el pecho.
Si hoy quieres manifestar algo en tu realidad, piensa en cómo te haría sentir. No solo el momento de tenerlo o lograrlo, sino cómo te sentirías después de haberlo manifestado.
Sostén esa emoción y repítela cada mañana.
Después, sigue con tu día de forma normal, pero con la conciencia de que eso que deseas ya es una realidad. Hoy solo estás transitando el camino para encontrarte con ella.
¿Pero qué pasa si hago este ejercicio y se siente falso para mí?
Te recomiendo escribir lo que realmente crees sobre esa manifestación.
Y una vez que lo tengas claro, tu trabajo diario será elegir creer lo contrario.
Ejemplo:
Quiero manifestar una relación sana, pero en el fondo creo que es difícil porque he salido con personas poco conscientes.
Entonces vas a escribir (y recordar todos los días hasta que se vuelva una creencia):
Conocer a alguien consciente como yo es fácil.
Voy a reconocerlo enseguida.
Este tiempo sola es para conocerme mejor y disfrutar mi solitud, porque después no tendré tanto tiempo para mí.
Pruebalo y me cuentas que tal. Recuerda CREER es CREAR.⚡️
Nos vemos del otro lado
AV♡