Sé que no soy tu primero. Ni el primero en llamarte hermosa. Y sin duda nos soy el primero en decir «para siempre» y luego marcharse cuando se vuelve difícil.
No soy el primero en trazar la curva de tu espalda y aún así no comprender el peso que cargas en tu corazón. No estuve allí cuando el mundo te hizo cuestionar tu valor. Cuando tu sonrisa comenzó a desvanecerse.
Cuando tu risa se apagó. Cuando «estoy bien» se convirtió en la armadura que usabas para sobrevivir otro día. No vi las noches en las que lloraste hasta quedarte dormida.
O las mañanas en las que despertabas preguntándote si el amor era sólo otra palabra para la desesperación. Pero puedo sentirlo. En la forma en que vigilas tu alegría como si fuera a huir de ti.
En la forma en que te mantienes fuerte, pero cansada de ser tan fuerte. En la forma en que dudas cuando me acerco, como si hubieras sido abrazada por alguien que decía que le importabas pero desaparecía cuando más lo necesitabas.
No soy el primer hombre que toca tu cuerpo. Pero tal vez soy el primero que ha intentado realmente sostener tu alma.
No pretendo borrar tu dolor. No te pediré que olvides a quienes te han herido. Pero me quedaré cuando duela. Te escucharé cuando no puedas encontrar las palabras. Te amaré en los momentos silenciosos cuando olvides cómo amarte a ti misma.
Porque veo a la niña que solías ser antes de que el mundo te hiciera cuestionar tu valor. Y honro a la mujer que eres ahora. Resiliente, radiante, aún de pie.
Te han pedido que te encojas, que te disculpes, que te sientas agradecida por las migajas. Pero no conmigo. Conmigo, obtienes todo. Ternura sin sospecha. Seguridad sin sacrificio. Amor que se siente como descanso, no como trabajo.
Así que no. No soy tu primero. Pero te juro que nunca te haré sentir pequeña. Nunca te dejaré cuestionar tu valor. Nunca te veré caer y me quedaré parado como si no fuera mi lugar estar a tu lado.
Aprenderé tus silencios. Protegeré tu dulzura. Y te recordaré una y otra vez que nunca fuiste demasiado. Ellos nunca fueron suficiente.
No vine a arreglarte. Vine a amarte de vuelta a la vida.
Así que no. No soy tu primer amor. Pero si me dejas, seré el último. El último en besarte por las noches. El último en trazar tus cicatrices como si fueran escritura sagrada. El último en amarte como si fueras mi hogar.
Y el último en recordarte que siempre has sido digna de este tipo de amor.
*Con todo mi corazón,*
*Para siempre tuyo*