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Suena el despertador e inicias tu día, tu semana, tu mes. Te preparas para iniciar tus labores o aquello que tienes encomendado hacer, das lo mejor de ti.

Proyectas lo que tienes pendiente por terminar, sabes qué pasos dar, y todo lo que te espera durante el día.

Habrá cosas que no te gusta hacer, algunas te cuestan un poco más de trabajo que otras, aun así lo haces.

Durante el día experimentas algo de frustración, ya que no todo sale como lo has planeado, pues dependes también de las acciones de otras personas, y aunque quisieras que todo salga a la perfección y lo más antes posible, en algunas ocasiones existirán inconvenientes que no tienen que ver contigo.

Puede que por Mercurio retrógrado la impresora falle y no quiera imprimir, o que los maestros realicen una marcha y cierren vialidades, o que el regalo que tenías en mente ya no está en existencia. En fin.

En cualquiera de esas situaciones las personas que son altamente sensibles y aquellas que sienten que ya no pueden más, tienden a somatizar diversos síntomas, dependiendo de lo que sintieron a la hora de experimentar lo inesperado.

Y si todo ese sentir lo vienes cargando en tu espalda y no lo sueltas, termina acompañándote hasta la cama. Noches de insomnio, preocupaciones excesivas por el día de mañana, y pasado mañana, y el día y los días que le siguen. Y es un lastre que sigue contigo, el cual arrastras día a día si no logras desengancharte de ello. Lo cual desemboca en una ansiedad, de querer resolverlo todo, de mantenerte activo, porque te sientes tan culpable si te quedas quieto.

Y la ansiedad, puede ser precursora de diversas enfermedades, principalmente las coronarias.

Así que te sugiero que sueltes.

Desconéctate un poco.

Y descansa. Algunas cosas se resuelven por sí solas.

Libérate.

 

Termino con una frase que dice

“Si tiene solución, ¿para qué te preocupas?

Si no tiene solución ¿para qué te preocupas?”

 

No todo lo tienes que resolver tú, a veces, solo a veces, el tiempo es el que mejor resuelve.

El fin no es fracaso, es un brindis
Vishuddha: El quinto Chakra

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