La primera vez que escuché sobre manifestar fue a través de mi mamá y el libro El Secreto. Hablaba de la ley de atracción y de que, si pensabas mucho en algo, se volvía realidad. Con el tiempo, esa teoría no parecía tener muchas bases a mi alrededor. Mi mamá luchaba para llegar a fin de mes, y yo no veía cómo pensar en dinero iba a hacer que este llegara.
De hecho, esa primera aproximación a la manifestación terminó bloqueándome aún más, porque vino de la mano con la culpa: sentía que todo lo malo que pasaba era porque yo lo había pensado alguna vez.
Todo esto que te cuento es desde la perspectiva de una niña. Ya de adulta, con 24 años, estaba muy alejada de lo espiritual, a pesar de haber crecido en una casa donde mi mamá hacía reiki y hablaba de energías.
Hasta que, en el viaje de la búsqueda de mi propósito, como a los 28, empecé a estudiar diferentes mancias donde se entrelazaban conceptos y creencias.
Para mí, manifestar se trata de creer. Creer que lo que estoy haciendo tendrá un resultado positivo. Pero creer de verdad. No a medias, no simulando, no de mentiras.

Porque me di cuenta de que Dios, o la divinidad, o el universo —el nombre no es lo importante—, sí responde a tus emociones, a tu autenticidad, a lo verdadero. Hablo de esa energía que conecta todo, la que nos mantiene con vida sin que seamos conscientes de ello.
El proceso de manifestación es simple: es un recorrido que va de la idea, a la emoción, al entusiasmo, a la acción… y a la última parte que todos olvidamos: soltar y confiar.
Así que, si quiero manifestar dinero o una nueva relación —la idea—, tengo que preguntarme: ¿cómo me sentiría si eso ya existiera, si ya lo estuviera viviendo?
Cuando tenga esa sensación o emoción, debo llevarla al mundo físico, vivirla. ¿Cómo? Desde ir a conocer departamentos, probar autos, o simplemente hacer meditaciones conscientes con visualizaciones.
Lo importante aquí es sentirlo tan real que engañes al cerebro con esa experiencia.
Porque acá está la primera clave: una parte de tu mente, el subconsciente, es quien trata de mantenerte a salvo. Y para él, eso nuevo que tú quieres manifestar debe sentirse seguro. Solo así empiezas a ver las oportunidades que te entrega la vida, y el subconciente no te autoboicotea con miedos. El mensaje está disponible para quien está listo para escucharlo. Y si estás en modo supervivencia, no estás escuchando, estás actuando.

Así que aquí va la segunda clave: siente como si ya hubiera pasado. Incluso, ve más allá y piensa: ¿qué quiero manifestar después de esto? De esa forma, la mente asume que eso que querías al inicio ya está hecho.
Y acá te cuento algo que no muchos saben: eso que deseas ya es tuyo, es real. Ahora solo estás transitando el camino para convertirte en la persona que lo tiene. Ese camino ya está hecho. Solo debes seguir las señales, tranquilizarte, sentir, actuar y confiar.
En estas columnas te contaré lo que aprendí, lo que me resultó y lo que no y quizás así tú también te animes a darle una chance a la manifestación.
A♡.