El ratón orejón Había una vez Un pequeño ratón De ojos negros y orejón Que vivía en un agujero Dónde Daba luz un lucero Que alegraba su corazón. En una gran ciudad de cemento Muy cerca del libramiento Donde la aventura vivía Salir a la calle sin miramientos. De peligros nada sabía. Y llegó el gran día Después de comer sandía Salió a la calle sin temor Con sus bigotes en esplendor De pronto se encontró perdido. No sabía cómo regresar Muy triste se quedó Solito empezó a llorar Pidiendo a Dios regresar A lo que alguna vez fue su hogar Entonces vio un farol brillar Que le devolvió la sonrisa Ya si miedo y sin prisa Inició a caminar Entre calles y edificios La ruta correcta a su hogar Desde entonces aquel ratón Diminuto y orejón Escribió en un cartón Sus andanzas en el callejón. Comprendió muy bien su vida Que son bajadas y subidas Y no diversión al por mayor. Édgar Landa Hernández