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El Festival Internacional de Cine de Mérida y Yucatán (FICMY), celebrado en su décima edición, se consolidó como un espacio vital para la difusión del cine independiente en México. En este escenario emergió la figura de Mateo Pinzón Rangel, un actor de apenas 12 años que debutó con el cortometraje Arrullo y sorprendió al público por su frescura y autenticidad.

La Experiencia en el Festival

En entrevista con Frecuencia Digital Informativo, Mateo expresó su gratitud hacia el colectivo Retacería, equipo con el que trabajó en la producción. “Es surrealista todo el apoyo que me dieron. Ellos aman el cine y eso me inspira mucho”, comentó.

El joven actor se emocionó al ver su trabajo en la pantalla grande. “Nunca me lo imaginé. Es impresionante ver lo que he conseguido”, dijo con entusiasmo.

El Cortometraje y su Mensaje

Arrullo, con una duración de entre 10 y 15 minutos, fue bien recibido en el FICMY. Su historia, ambientada en los años setenta, narra la lucha de un niño por perseguir sus sueños frente a las limitaciones de su entorno.

Mateo compartió una reflexión personal: “No importa si la familia no es muy unida. Los que están es porque quieren estar y eso basta”.

Un Equipo Apasionado

Originario de Mérida, Yucatán, Mateo valoró la oportunidad de colaborar con un grupo talentoso y aconsejó a otros jóvenes: “Aprovechen todas las oportunidades que les da la vida para cumplir sus sueños”.

El colectivo Retacería, reconocido por su compromiso con el cine local, encontró en Arrullo una obra que conecta con la sensibilidad del público y refleja la fuerza de las nuevas generaciones.

Impacto Cultural del Festival

El FICMY reunió a cineastas, periodistas y jóvenes talentos en un ambiente creativo y vibrante. La participación de Mateo y el éxito de Arrullo demostraron que el cine yucateco puede dialogar con temas universales como la infancia, la resiliencia y la búsqueda de identidad.

La recepción del público y la crítica posicionó al cortometraje como una obra significativa dentro de la escena local, la actuación de Mateo fue celebrada como fresca y auténtica, aportando un aire renovador al festival.

Planes a Futuro

El actor ya piensa en nuevos proyectos junto a sus amigos de Retacería. “Estamos viendo si podemos hacer otro cortometraje. Me encantaría volver a actuar y aparecer en otra pantalla de cine porque me fascinó la experiencia”, afirmó.

Orgullo Familiar

Sus padres, Alejandro Pinzón y Lourdes Rangel, celebran el camino que Mateo inicia en el cine y lo acompañan con orgullo en cada paso.

Donde los Sueños se Vuelven Luz

La historia de Mateo Pinzón Rangel es más que un debut cinematográfico: es un símbolo de esperanza y renovación cultural. Arrullo lo llevó a la pantalla grande y lo conectó con la certeza de que los sueños florecen cuando se cultivan con disciplina y amor.

En su mirada se refleja lo lírico de la infancia, lo contemplativo de la experiencia, lo espiritual de la gratitud y lo práctico de la perseverancia. Al mismo tiempo, su participación en el FICMY confirma el papel del festival como plataforma para visibilizar nuevas voces y fortalecer la identidad cultural de Yucatán.

Mateo se convierte así en un puente entre lo íntimo y lo colectivo: un joven que inspira a otros a creer en sus sueños, un talento que proyecta al cine yucateco hacia un futuro lleno de emoción, diversidad y esperanza.

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