“Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir,
no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos.”
Vinícius de Moraes
A todos los amigos que hicimos en el dolor. Los llevaré conmigo siempre.
Han pasado muchos días (o muchas vidas) desde que comenzó todo. Mamá enfermó de forma repentina, como si un relámpago cayera sobre una flor.
De pronto se convirtió en una criatura indefensa, llena de vergüenza y miedo. Ella que siempre tuvo una porción de su vida dedicada a los otros, incluyéndome a mí.
Vaya que son extraños los senderos del corazón.
He comprendido al fin el porqué de tu naturaleza delicada y amable, madre. Es porque siempre has creído en la bondad de los otros. Ahora lo sé: es cierto.
Regresó a casa
Ojalá pronto puedas ver todos los amigos que tienes ahora. Emprendemos el camino de regreso a casa, pero no vamos solos, llevamos con nosotros a cada una de las manos que nos ayudaron a sostenernos. Sí vieras cuántas personas rezan por tu bienestar, éramos desconocidos hasta hace poco para los ojos que han llorado por nosotros o con nosotros, y han puesto pausa a sus alegrías o sus tristezas para conocer nuestro llanto o nuestra risa.
Qué grata sorpresa es descubrir que a dónde quiera que estemos, nunca estaremos solos. Si supieras que ahora tienes un hogar en el corazón de cada uno de los amigos que he encontrado en medio de la oscuridad; amigos que nos prestaron un poco de su calor cuando el fuego estaba por extinguirse; que nos mostraron sus sueños cuando los nuestros eran solo pesadillas.
Qué duro ha sido el camino de vuelta. Sin embargo existe la familia, los amigos, los otros. Qué palabras o bienes alcanzarían para agradecer a cada persona que ha tirado del lazo para evitar nuestra caída.
Volviendo a casa
Qué fácil es hacer amigos con tus aleteos en mi pecho, qué bueno extender mis brazos exhaustos para llevar también las cargas de los nuevos amigos. Qué bueno es volver a casa má.
Vamos a casa con nuestros árboles y nuestros pájaros y con nuestros seres queridos (que ahora son más). Dejamos detrás una parte de nosotros mismos, somos otros ahora. Laten distinto los corazones que han saboreado el dolor y los que lo alivian.
Volvemos sin remordimientos ni vergüenza; volvemos con más de lo que llegamos; volvemos ardientes y livianos. Volvemos.
Regresamos con ríos, con abejas, con mares y montañas que nos mostraron los ojos que lloraron con los nuestros. Volvemos con las penas y el dolor que cargaban los brazos que nos sostuvieron.
Si supieras los amigos que tienes ahora má. Son hermosos, lo juro. Todos te conocen ahora porque han sentido tu corazón a través de mis ojos, mis brazos, mis piernas. Me han visto y te han visto dentro de mí. Y te quieren. Nos quieren.
Conocen ahora tu nombre mi pequeña flor y lo han guardado para siempre con cariño.
Es bueno volver a casa. Qué bello tener amigos. Qué fuerte laten todos sus corazones dentro de mí.